Tesla ha presentado esta madrugada el nuevo Tesla Roadster, un deportivo capaz de volar durante unos instantes. Su consejero delegado, Elon Musk, ha unido para ello a sus dos mayores empresas: los propulsores proceden de su compañía aeroespacial, SpaceX.

Tras casi diez años de retrasos, el coche busca devolver a Tesla su imagen de innovador audaz, aunque el propio Musk ha hecho una llamativa advertencia.

El Tesla Roadster da una voltereta en Texas

En unas instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, el Roadster despegó en vertical, dio una vuelta sobre su eje por encima de una fila de vehículos Tesla aparcados y aterrizó de nuevo sobre las ruedas.

La maniobra es posible gracias a dos pequeños propulsores de aire comprimido, derivados de la tecnología que SpaceX utiliza para aterrizar sus cohetes. Así, el Tesla Roadster alcanza casi 100 kilómetros por hora en menos de un segundo.

Elon Musk, consejero delegado de ambas compañías, admitió que la seguridad no ha sido necesariamente la prioridad en el diseño del coche. Tampoco está claro si podrá circular en todas partes: el empresario reconoció que no sabe si cumplirá la normativa de todas las jurisdicciones.

Un modelo insignia tras diez años de espera

La presentación llega tras años de promesas. En 2017, Tesla pedía un anticipo de 50.000 dólares, o de 250.000 dólares para la edición Founders Series, limitada a 1.000 unidades. Solo esa serie suponía unos 250 millones de dólares.

Las entregas estaban previstas para 2020, pero el lanzamiento se aplazó al menos cinco veces y la producción no comenzará hasta 2028. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, pidió el año pasado que le devolvieran el dinero, al considerar que siete años y medio eran demasiado tiempo de espera.

El propio Musk reconoce que el Roadster tampoco aportará grandes ingresos. La firma de análisis Battle Road Research calcula que vender 7.000 unidades a un precio medio de 280.000 dólares generaría unos 2.000 millones de dólares al año, lo que supondría alrededor de un 2 por ciento adicional de facturación en 2027.

La apuesta busca, por tanto, reforzar la imagen de Tesla, que este año ha suprimido los Model S y X para centrarse en los robotaxis y en el robot Optimus. Tim Levin, redactor sénior de InsideEVs, duda de que todavía pueda lograrlo: considera que quizá ya no tenga el impacto que habría tenido en 2020.

Cobran fuerza los rumores de fusión con SpaceX

La demostración dejó patente la estrecha colaboración entre las empresas de Musk. SpaceX, por ejemplo, compró Cybertrucks por más de 100 millones de dólares. Los rumores de una integración circulan desde hace tiempo y ahora cobran aún más fuerza.

Los analistas de Barclays, encabezados por Dan Levy, prevén un anuncio antes de la junta anual de accionistas de Tesla, a más tardar el 6 de diciembre. En su informe señalan que la posibilidad de una fusión entre Tesla y SpaceX se ha convertido cada vez más en la expectativa predominante.

La operación necesitaría el visto bueno de los accionistas de ambas compañías. El propio Musk ya insinuó el mes pasado una posible fusión y reconoció que la colaboración entre ambos gigantes es cada vez más estrecha.