La temporada de resultados arranca en Estados Unidos con la atención de los inversores puesta en las grandes tecnológicas. Las expectativas son elevadas, ya que las enormes inversiones en inteligencia artificial se reflejan cada vez más en los beneficios empresariales. Samsung Electronics ha dado una primera señal de esta tendencia con un crecimiento excepcional de sus ganancias. Sin embargo, la reacción bursátil ha sido sorprendentemente contenida, lo que plantea la duda de cuántas buenas noticias están ya descontadas en las cotizaciones.

Samsung se beneficia de la fuerte demanda de chips para IA

Samsung Electronics ha registrado un beneficio operativo de unos 80.000 millones de dólares en el tercer trimestre. Esa cifra supondría un aumento del 782 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Este fuerte crecimiento se atribuye principalmente al auge de la demanda de chips de memoria necesarios para las aplicaciones de inteligencia artificial.

La expansión mundial de la IA lleva a las tecnológicas a invertir enormes sumas en centros de datos y en la infraestructura asociada. Estas instalaciones requieren chips cada vez más potentes y una mayor capacidad de memoria. Como uno de los principales fabricantes de chips de memoria, Samsung está bien posicionada para beneficiarse de esta tendencia. Sus resultados muestran cómo la oleada de inversiones en IA se traduce en mayores ingresos para las empresas que suministran la tecnología necesaria.

Pese a estos resultados, las acciones de Samsung cayeron tras su publicación. Esto no significa necesariamente que los beneficios hayan decepcionado a los inversores. También puede indicar que las expectativas previas eran especialmente altas. Cuando una acción acumula fuertes subidas antes de la presentación de las cuentas trimestrales, incluso unos resultados excepcionales pueden no bastar para impulsar de nuevo la cotización.

Las empresas estadounidenses prevén un fuerte aumento de sus beneficios

Los resultados de Samsung se enmarcan en una tendencia más amplia del mercado bursátil. Para las empresas del S&P 500 estadounidense se prevé un crecimiento medio de los beneficios de alrededor del 30 por ciento en el tercer trimestre. Destaca especialmente el sector tecnológico, para el que se espera un aumento cercano al 66 por ciento.

Estas cifras cobran relevancia tras las fuertes subidas que ha registrado la bolsa estadounidense en los últimos años. Desde el 12 de octubre de 2022, el S&P 500 ha avanzado aproximadamente un 120 por ciento, según los datos de mercado facilitados. Buena parte de esa subida ha estado impulsada por las grandes tecnológicas, que se benefician del creciente interés por la inteligencia artificial.

Los inversores quieren comprobar ahora si los beneficios empresariales justifican esas cotizaciones más altas. Por ello, no solo examinan los resultados del último trimestre, sino también las previsiones para los próximos meses. Las empresas que presenten unas cuentas sólidas, pero se muestren prudentes sobre sus perspectivas, pueden sufrir igualmente presión en bolsa.

De ahí el especial interés que despiertan los próximos resultados trimestrales de ASML y TSMC. Ambas compañías desempeñan un papel clave en la producción mundial de semiconductores avanzados. Sus cuentas pueden aclarar si las inversiones en IA mantienen su ritmo y cuál es la fortaleza real de la demanda de nuevos chips.

El crecimiento de los beneficios abarata las valoraciones bursátiles

El fuerte aumento de los beneficios también repercute en la valoración de las acciones estadounidenses. Aunque el S&P 500 ha subido considerablemente en los últimos años, eso no implica necesariamente que las acciones sean cada vez más caras. Si los beneficios empresariales crecen más rápido que las cotizaciones, la relación entre el precio y las ganancias puede reducirse.

Esta relación se utiliza habitualmente para valorar si una acción es cara. Los inversores analizan cuánto pagan por cada dólar de beneficio que genera una empresa. Una ratio más baja puede indicar una valoración más atractiva, incluso si la cotización se mantiene elevada en términos absolutos.

Esto también ayuda a explicar por qué las acciones estadounidenses han tenido un mejor comportamiento que muchas europeas en los últimos tiempos. Las grandes tecnológicas de Estados Unidos registran un crecimiento especialmente sólido de sus beneficios, por lo que los inversores siguen dispuestos a pagar precios relativamente altos por sus acciones. La incógnita es cuánto tiempo puede mantenerse ese crecimiento y si las enormes inversiones en IA acabarán generando una rentabilidad suficiente.

La reacción bursátil de Samsung refleja la importancia que han adquirido estas expectativas. Los inversores no solo valoran los beneficios actuales de una empresa, sino, sobre todo, su margen de crecimiento futuro. Los resultados de ASML, TSMC y otras grandes tecnológicas permitirán comprobar en los próximos días si el sector de la IA puede seguir cumpliendo esas elevadas expectativas.

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