Una aportación millonaria de la plataforma de negociación Kalshi ha desencadenado una profunda crisis en la principal organización estadounidense de lucha contra la ludopatía. Tras el acuerdo de colaboración, el National Council on Problem Gambling ha sufrido la salida de miembros, la retirada de donantes y duras críticas a su dirección.

También ha dimitido su directora, Heather Maurer, que cerró el acuerdo con Kalshi. El caso pone de manifiesto un problema más amplio en Estados Unidos, donde la frontera entre la negociación financiera y las apuestas es cada vez más difusa.

El acuerdo millonario con Kalshi provoca un rechazo inmediato

Los problemas salieron a la luz en abril, durante una reunión del National Council on Problem Gambling, conocido como NCPG, en el estado de Washington. La directora, Heather Maurer, convocó de forma inesperada a la junta directiva y pidió a los asistentes que firmaran primero un acuerdo de confidencialidad.

Según los implicados, aquello era muy poco habitual. A continuación, Maurer explicó que Kalshi estaba dispuesto a donar dos millones de dólares a NCPG. Para la organización, era una cantidad enorme: equivalía a casi todo su gasto anual y suponía la segunda mayor donación de su historia.

Sin embargo, el rechazo fue casi inmediato. Kalshi opera como un mercado de predicciones y vende contratos financieros vinculados al resultado de determinados acontecimientos. La empresa sostiene que estas actividades forman parte de la negociación financiera, mientras que sus críticos y varios reguladores consideran que algunos de sus productos son una forma de apuesta.

Los contratos sobre acontecimientos deportivos resultan especialmente controvertidos. Según Barron’s, estos productos permiten a los usuarios mayores de dieciocho años apostar, en la práctica, sobre competiciones deportivas en Estados Unidos. En cambio, los operadores tradicionales de apuestas deportivas están sujetos a la normativa de cada estado, que incluye obligaciones para prevenir los daños asociados al juego y la adicción.

Esta diferencia dificultó que varios miembros de la junta aceptaran la donación. En esa misma reunión se abordaron las demandas contra Kalshi, entre ellas una presentada por el fiscal general del estado de Washington.

El fiscal acusaba a la empresa de ofrecer apuestas ilegales. Por ello, los miembros de la junta quisieron saber si el acuerdo podía obligar a Kalshi a adoptar medidas contra la ludopatía. También preguntaron si la empresa debía dar a conocer la línea nacional de ayuda de NCPG. La respuesta a ambas preguntas fue negativa. Además, Maurer ya había cerrado el acuerdo.

Cuando la colaboración se hizo pública un mes después, el malestar interno dio paso a las críticas abiertas. Marc Lefkowitz, asesor en materia de ludopatía vinculado a NCPG desde hacía décadas, recurrió a una comparación especialmente dura en declaraciones a Barron’s. A su juicio, aceptar dinero de Kalshi era como si una organización contra el abuso sexual de adolescentes recibiera fondos de Jeffrey Epstein. Después, varios miembros abandonaron la organización y algunos de sus principales financiadores retiraron su apoyo.

A finales de septiembre también dimitió Maurer, que llevaba menos de diez meses al frente de la organización. NCPG declinó comentar cuestiones de personal ante Barron’s y Maurer no respondió. La crisis llega en un momento significativo: un estudio reciente citado por Barron’s muestra que los diagnósticos de ludopatía han aumentado un 61 % desde 2018 en los estados de Estados Unidos que han legalizado las apuestas deportivas por internet.

Los problemas de NCPG venían de antes del acuerdo con Kalshi

La colaboración con Kalshi no fue, sin embargo, la única causa de los problemas. NCPG llevaba tiempo atravesando una etapa convulsa. Keith Whyte dirigió la organización durante 26 años, hasta enero de 2025. Después asumió el mando una dirección provisional, antes del nombramiento de Maurer a principios de 2026.

Según Brianne Doura Schawohl, exmiembro de la junta directiva de NCPG, esta sucesión de cambios en la dirección debilitó a la organización. A su juicio, los relevos perjudicaron su estabilidad y credibilidad.

Uno de los principales puntos de conflicto fue la línea nacional de ayuda para personas con problemas de juego. Bajo la dirección de Whyte, NCPG intentó unificar varias líneas regionales en un único número nacional, el 1 800 GAMBLER. La organización destinó millones de dólares al proyecto y las grandes empresas de juego difundieron después el número en anuncios por todo el país. Sin embargo, la situación cambió rápidamente tras la salida de Whyte.

Según Barron’s, con la dirección provisional las llamadas procedentes del territorio navajo dejaron de derivarse automáticamente a personal que hablaba esa lengua. NCPG también dejó de recurrir a los trabajadores de Florida porque, según la organización, no cumplían los requisitos exigidos.

Posteriormente surgió un conflicto judicial con una organización de Nueva Jersey propietaria del número de teléfono. A finales de 2025, una sentencia dejó a NCPG sin el control del 1 800 GAMBLER. Desde entonces, la organización utiliza otro número, el 1 800 MY RESET.

El cambio generó más confusión. Según Barron’s, los casinos y los operadores de apuestas deportivas recibieron instrucciones dispares sobre el número que debían difundir. Algunas empresas empezaron a cuestionarse si NCPG seguía siendo la entidad adecuada para gestionar la línea nacional de ayuda. Al mismo tiempo, disminuyó el uso del servicio.

Al asumir el cargo a principios de 2026, Maurer tenía por tanto la tarea de recuperar una organización que ya atravesaba dificultades. Pero su forma de dirigirla también suscitó críticas. A finales de junio, NCPG organizó una reunión a puerta cerrada con expertos de larga trayectoria, profesionales sanitarios y personas que se estaban recuperando de la ludopatía. El objetivo era conocer su opinión sobre el rumbo que debía tomar la organización. Maurer acudió brevemente al inicio, pero explicó que tenía dos compromisos a la misma hora y se marchó. Un asesor externo se hizo cargo de la reunión.

Según Barron’s, Maurer explicó en un correo electrónico posterior que su ausencia buscaba precisamente dar a los participantes libertad para hablar con franqueza. El asesor le transmitiría después los principales puntos tratados. Pese a ello, el malestar siguió creciendo.

En agosto, el presidente de la junta directiva, Derek Longmeier, envió a las entidades colaboradoras un mensaje con el asunto «Un nuevo rumbo para lograr un mayor impacto». En él sostenía que, con los años, NCPG había asumido demasiadas funciones para demasiados colectivos. Según explicaba, una organización relativamente pequeña intentaba cumplir una misión muy amplia y ambiciosa, lo que hacía necesarias decisiones de calado.

Los donantes se retiran y cae el uso de la línea de ayuda

Al final del verano quedó patente la magnitud del daño. Los reguladores del juego de Ohio y Michigan suspendieron sus aportaciones económicas a NCPG. También varias organizaciones de Nevada y Washington pusieron fin a años de colaboración con la entidad nacional.

En Massachusetts también se debatió abiertamente una posible ruptura. Eileen O’Brien, miembro de la Massachusetts Gaming Commission, afirmó que su organismo probablemente tendría que decidir pronto si rompía sus vínculos con NCPG.

Las críticas procedentes de Washington fueron especialmente duras. En una carta, el Evergreen Council on Problem Gambling señaló que NCPG había presentado la colaboración con Kalshi como una inversión de dos millones de dólares, pese a que, según la entidad, no se había implicado suficientemente al conjunto de la junta directiva.

Para Evergreen, no se trataba únicamente de una decisión controvertida. La situación revelaba problemas más amplios en la gestión de NCPG.

Longmeier defendió a la organización nacional y subrayó que NCPG depende de sus colaboradores y del apoyo económico para desarrollar su labor. También recordó que no es un organismo regulador y que, por tanto, no puede obligar a las empresas donantes a adoptar determinadas medidas de protección al consumidor. La explicación no impidió que los problemas internos siguieran agravándose.

En septiembre, coincidiendo con el inicio de la nueva temporada de la National Football League, también dejó su puesto la directora de programas, Jaime Costello. Presentó su dimisión el 21 de septiembre y pretendía seguir trabajando tres semanas más, pero, según relató, le indicaron que debía marcharse de inmediato.

Costello aclaró a Barron’s que su salida no se debió directamente al acuerdo con Kalshi. Sí consideraba, en cambio, que el ambiente de trabajo había perdido su carácter colaborativo y que cada vez faltaban más el respeto, la empatía y una comunicación abierta.

Su salida fue especialmente delicada porque Costello había sido responsable de la línea nacional de ayuda. También trabajaba en su modernización, después de que la NFL destinara 6,2 millones de dólares al proyecto. Cuatro días después de que Costello presentara su dimisión, la junta aceptó también la de Maurer. Según Longmeier, la labor de NCPG continúa pese a todos los cambios.

Las cifras de la línea de ayuda reflejan, entretanto, el alcance de los problemas. En 2025 se registraron unas 377.000 llamadas, mensajes de texto y conversaciones por internet, lo que puso fin a cuatro años consecutivos de crecimiento. Los críticos del acuerdo con Kalshi también consideran llamativo que la propia plataforma no dé suficiente visibilidad al servicio.

Una persona conocedora del acuerdo ofreció a Barron’s otra explicación. Según su versión, Kalshi contactó con NCPG y fijó dos condiciones para la donación: contratar personal para programas de negociación financiera responsable y elaborar materiales de formación que pudieran distribuirse en la red de NCPG. Esta persona asegura que la organización aún no ha cumplido ninguno de los dos compromisos.

Por ese motivo, Kalshi no quiere promocionar la línea de ayuda por ahora. La empresa querría que primero se formara a su personal para atender consultas relacionadas con los mercados de predicciones. Una vez completada esa formación, estaría dispuesta a reconsiderar la difusión del servicio. La compañía afirma que mantiene su compromiso con la colaboración.

Al mismo tiempo, Kalshi rechaza las críticas que equiparan sus productos con las apuestas. NCPG incluso creó una nueva categoría de donantes para la empresa, dedicada a los servicios financieros y la negociación. Así, Kalshi no figura en la misma categoría que los operadores tradicionales de apuestas, como FanDuel y DraftKings.

El momento elegido para el anuncio también llamó la atención. La colaboración se hizo pública dos días antes de una audiencia en el Senado de Estados Unidos sobre los riesgos de las apuestas deportivas. Durante la sesión, un representante de Kalshi encargado de las relaciones institucionales citó la donación como prueba de que los mercados de predicciones prestan atención a los problemas de ludopatía. Mientras tanto, el principal servicio de ayuda de NCPG afronta crecientes dificultades. Según Barron’s, la línea nacional se encamina a registrar en 2026 el menor número de consultas en al menos diez años.

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