SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, es un valor con el que los inversores deben extremar la cautela, según Morningstar. La firma estadounidense de gestión de activos y análisis de inversiones advierte de que su elevada valoración apenas deja margen para decepciones. Además, el estratega de mercados David Sekera identifica varios riesgos que podrían reducir considerablemente el valor de la empresa.

Morningstar alerta de unas expectativas demasiado elevadas

David Sekera, director de estrategia de mercados para Estados Unidos en Morningstar, expuso sus reservas el 5 de octubre en el pódcast The Morning Filter. En él, señaló a SpaceX como uno de los valores que, a su juicio, los inversores deberían vender.

El analista considera que SpaceX refleja muchos de los riesgos que acechan actualmente al mercado bursátil.

Según lo expuesto en la entrevista, Morningstar estima el valor razonable de la compañía en 62 dólares por acción. Sin embargo, Sekera subraya que su advertencia no se limita a la valoración.

El principal problema, a su juicio, es que los inversores ya descuentan enormes ingresos futuros procedentes de actividades que aún no se han desarrollado por completo.

Según el analista, algunas de esas actividades podrían tardar años en ser viables con la tecnología actual. Pese a ello, el mercado parece dar por hecho que acabarán teniendo éxito.

Esto hace que la valoración sea vulnerable. Si uno o varios de esos ambiciosos proyectos fracasan, Sekera advierte de que la cotización podría sufrir una fuerte caída.

A ello se suma que el crecimiento previsto solo podrá confirmarse a largo plazo. Según Morningstar, la valoración actual se apoya en gran medida en flujos de caja que no se esperan hasta un futuro lejano.

SpaceX podría seguir perdiendo dinero hasta 2030

Otro riesgo importante es la situación financiera de SpaceX. Morningstar prevé que la compañía registre un flujo de caja libre negativo hasta 2029 incluido, e incluso posiblemente hasta 2030.

Esto significa que SpaceX destina a sus actividades e inversiones más dinero del que genera su negocio.

Según Sekera, la compañía aeroespacial probablemente tendrá que endeudarse por importes elevados para financiar sus ambiciosos planes. También podría verse obligada a emitir nuevas acciones para captar más capital.

Ambas opciones entrañan riesgos.

Un mayor endeudamiento eleva los costes de financiación. Al mismo tiempo, Morningstar prevé que a SpaceX le resulte cada vez más difícil y costoso obtener fondos.

La emisión de nuevas acciones también puede perjudicar a los accionistas actuales, al reducir su porcentaje de participación en la empresa.

Los riesgos no terminan ahí. Sekera también señala la posible presión vendedora derivada del vencimiento de los periodos de bloqueo de acciones.

Según el analista, algunos accionistas no pueden vender temporalmente sus títulos debido a las restricciones impuestas tras la salida a bolsa. Varios de esos plazos vencerían en los próximos meses.

Esto podría aumentar considerablemente el número de acciones disponibles para la venta. Si muchos accionistas deciden desprenderse de sus títulos al mismo tiempo, la cotización podría sufrir una presión adicional.

La dependencia de Elon Musk, un riesgo infravalorado según el analista

Más allá de las dudas financieras, Sekera apunta a un riesgo que, a su juicio, no recibe suficiente atención: la fuerte dependencia de Elon Musk.

El multimillonario desempeña un papel central en SpaceX, pero también participa en otras empresas, entre ellas Tesla (TSLA).

Según Sekera, esa dependencia puede tener importantes consecuencias para la valoración de ambas compañías.

El analista prevé que una ausencia inesperada de Musk podría suponer un duro golpe para la cotización.

Pero, a su juicio, ni siquiera tendría que ocurrir algo grave. Bastaría con que Musk decidiera centrar su atención en otras empresas o nuevos proyectos para que SpaceX pudiera verse afectada.

El analista teme que los inversores no estén teniendo suficientemente en cuenta este riesgo de dependencia de una persona clave.

Para Morningstar, esto pone de relieve un problema importante. Los inversores no solo pagan por las actividades actuales de SpaceX, sino también por la expectativa de que Musk logre materializar sus ambiciosos planes en los próximos años.

Es precisamente esa combinación de expectativas elevadas, grandes necesidades de financiación y dependencia de una sola persona lo que, según Sekera, hace que el valor sea especialmente vulnerable.

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