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Michael Saylor recurre a más de tres siglos de historia monetaria para volver a defender su confianza en Bitcoin (BTC). El presidente de Strategy comparte un estudio que, según sostiene, muestra que las divisas nacionales pierden poder adquisitivo de forma estructural o acaban desapareciendo por completo.

El mensaje es claro: los gobiernos pueden seguir ampliando la masa monetaria, mientras que Bitcoin cuenta con una oferta máxima fija. Aun así, la actual cotización de Bitcoin muestra que los inversores todavía no están plenamente convencidos de ese argumento.

Un estudio evidencia la vulnerabilidad del dinero fiduciario

El estudio procede de River, proveedor de servicios de Bitcoin. La compañía analizó más de sesenta divisas emitidas por gobiernos desde 1700. Según el análisis, una moneda fiduciaria media sobrevive apenas 27 años.

Una parte importante de las monedas analizadas desapareció por episodios de hiperinflación. En esos casos, los precios suben tan rápido en un breve periodo que el dinero pierde prácticamente todo su valor. Los economistas suelen hablar de hiperinflación cuando los precios aumentan más de un 50% en un solo mes.

Entre los ejemplos más conocidos figuran el marco de papel alemán en 1923 y el pengő húngaro en 1946. En Hungría, en el momento más crítico, los precios se duplicaban aproximadamente cada quince horas. El dólar zimbabuense también se desplomó por completo en 2008.

Las divisas que lograron sobrevivir también perdieron, según River, buena parte de su poder adquisitivo. El dólar estadounidense habría perdido alrededor del 97% de su valor desde su introducción. En el caso de la libra esterlina, la pérdida asciende al 99,7%, y en el del yen japonés, al 99,9%.

El euro obtiene mejores resultados, según los investigadores, aunque también es mucho más joven. Desde su introducción en 1999, la moneda habría perdido aproximadamente un 44% de su poder adquisitivo.

River subraya que el estudio no pretende ofrecer un repaso completo de todas las divisas. Se trata de una selección representativa. Además, muchas monedas anteriores a 1971 seguían estando parcialmente vinculadas al oro.

Saylor sitúa a Bitcoin como parte de la solución

Saylor utiliza estas cifras para reforzar sus críticas al sistema monetario actual.

“El dinero fiduciario es el problema. Las empresas, instituciones, valores y tecnologías que fortalecen Bitcoin forman parte de la solución. Podemos debatir ideas sin tratar a los aliados como enemigos”, escribió.

El presidente de Strategy ve Bitcoin sobre todo como un activo digital escaso. En su opinión, la red no está concebida principalmente para pequeños pagos cotidianos, sino como capital global y como base para la liquidación final de grandes transacciones.

Saylor espera que, con el tiempo, surja en torno a Bitcoin un sistema financiero más amplio. Ese sistema podría incluir capital digital, crédito y dinero, mientras que la capa base de Bitcoin apenas cambiaría.

Según él, esa limitada capacidad de cambio es precisamente una de sus grandes fortalezas. Los nodos determinan qué reglas aceptan, los mineros añaden transacciones a los bloques y los tenedores deciden a qué destinan su capital. Por eso, las grandes modificaciones del protocolo requieren un amplio consenso.

La mayoría de las criptomonedas también desaparece rápido

River no limita su advertencia a las divisas tradicionales. Según la compañía, una criptomoneda media dura incluso menos de un año. Prácticamente todas las criptodivisas acabarían cayendo a cero cuando su valor se mide en Bitcoin.

River apunta a dos problemas recurrentes: el poder centralizado y una masa monetaria que puede ampliarse sin límite. Según la compañía, Bitcoin fue diseñado precisamente para evitar esas debilidades.

No todo el mundo cree que el diseño de Bitcoin deba permanecer intacto para siempre. Eli Ben-Sasson, consejero delegado de StarkWare, afirmó recientemente que el límite fijo de 21 millones de BTC podría generar problemas a largo plazo.

Una parte de la oferta desaparece de forma permanente del mercado debido a la pérdida de claves privadas. Por eso, Ben-Sasson defendió una emisión anual limitada, siempre que se mantenga un techo absoluto.

La propuesta recibió numerosas críticas dentro de la comunidad de Bitcoin. Los defensores del límite fijo consideran que la escasez es precisamente una de las propiedades más importantes de Bitcoin.

La firma de análisis de blockchain Chainalysis estimó anteriormente que, en 2017, hasta 3,79 millones de BTC podrían haberse perdido para siempre. Al mismo tiempo, ya se ha puesto en circulación aproximadamente el 95,5% de todo el Bitcoin que llegará a existir.

El mercado, mientras tanto, ofrece un marcado contraste con el discurso optimista de Saylor. La cotización de Bitcoin ronda los 63.252 dólares, cerca de un 47% por debajo de su nivel de hace un año.

Strategy aún posee 843.775 BTC y sigue siendo el mayor tenedor corporativo de Bitcoin del mundo. La compañía, no obstante, vendió este mes 3.588 BTC. Fue su mayor venta desde 2022.

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