Los mineros de Bitcoin (BTC) que apuestan por la inteligencia artificial (IA) afrontan costes de financiación cada vez mayores. Los prestamistas examinan con más rigor los grandes proyectos de centros de datos, mientras el sector aún necesita decenas de miles de millones de dólares. Y conseguir ese dinero no siempre sale barato.

Los mineros de Bitcoin se financian a tipos muy dispares

Las empresas de minería que se expanden hacia la IA y la computación de alto rendimiento (HPC), que permite ejecutar tareas de cálculo intensivo para otras compañías, se endeudan a tipos de interés muy dispares. Así lo señala BlocksBridge Consulting esta semana en su boletín Miner Weekly.

Según la consultora, captar a un gran cliente de IA es solo la mitad del trabajo. Después, los mineros aún deben conseguir miles de millones para financiar chips, edificios y conexiones a la red eléctrica.

BlocksBridge señala que los grandes prestamistas se han vuelto más selectivos al financiar centros de datos y que sus decisiones dependen cada vez más del cliente, del contrato y de las perspectivas de completar el proyecto.

IREN ilustra la magnitud de estas diferencias. En junio, la empresa obtuvo 3.650 millones de dólares para financiar procesadores gráficos (GPU) a un interés medio del 6 por ciento. En agosto, captó otros 2.400 millones a un tipo fijo del 9 por ciento.

Los préstamos financian proyectos distintos, por lo que no son directamente comparables. Aun así, la diferencia es considerable: sobre 2.400 millones de dólares, tres puntos porcentuales adicionales de interés suponen unos 72 millones de dólares al año.

Además, los intereses no son el único coste. En el caso de Cipher Digital, Google avaló obligaciones de arrendamiento por 1.400 millones de dólares. A cambio, el gigante tecnológico recibió warrants, que le dan derecho a comprar acciones más adelante a un precio fijado de antemano.

Estos derechos equivalen al 5,4 por ciento del capital de Cipher. Si Google los ejerce, se diluirá la participación de los accionistas actuales.

Así se abre una brecha en el sector. Los mineros con un gran cliente solvente y un contrato firme consiguen financiación relativamente barata, mientras que el resto paga más intereses o debe ceder parte del capital de la empresa.

Los plazos de construcción también cuentan. Mientras el centro de datos no esté terminado, los intereses siguen acumulándose sin ingresos por alquiler que los compensen. Cada mes de retraso encarece el proyecto.

Para quienes invierten en acciones de empresas mineras, la apuesta por la IA tiene, por tanto, una contrapartida. Los clientes de IA suelen firmar contratos de varios años con ingresos fijos por alquiler, pero los préstamos caros y la emisión de nuevas acciones reducen parte de esa rentabilidad.

¿Por qué los mineros de Bitcoin se pasan a la IA?

Los mineros de Bitcoin cuentan con recursos muy demandados por las empresas de IA: conexiones eléctricas de gran capacidad, terrenos y edificios con sistemas de refrigeración. Conseguir una nueva conexión a la red puede llevar años. Por eso, aprovechar una instalación minera existente permite poner en marcha un centro de datos en menos tiempo.

Sin embargo, las máquinas no sirven para la nueva actividad. Los mineros utilizan chips especializados que solo pueden minar bitcoins, mientras que la IA funciona con GPU. Por ello, necesitan comprar nuevos equipos, y ahí radica precisamente el problema de financiación.

El cambio cobró impulso en 2024. En abril de ese año tuvo lugar el halving de Bitcoin, la reducción a la mitad de la recompensa de los mineros que se produce cada cuatro años. Desde entonces se emiten 450 bitcoins nuevos al día, frente a los 900 anteriores.

Poco después, Core Scientific fue una de las primeras grandes empresas mineras en anunciar que alquilaría capacidad de sus centros de datos a CoreWeave, una compañía de servicios en la nube para IA. Muchos competidores siguieron sus pasos.

Un déficit de financiación de 50.000 millones de dólares

Paradójicamente, las necesidades de financiación crecen en pleno mercado bajista. Tras alcanzar un máximo de más de 126.000 dólares en octubre del año pasado, el precio de Bitcoin cayó en julio hasta unos 58.000 dólares. A principios de octubre volvió a superar los 83.000 dólares, aunque seguía aproximadamente un tercio por debajo de aquel máximo.

Para los mineros, el golpe es doble. Desde el halving reciben menos monedas, y estas, además, han perdido buena parte de su valor. Algunas empresas han apagado este año sus máquinas menos eficientes, lo que hace aún más atractivo el salto a la IA.

Según la gestora VanEck, en octubre del año pasado la deuda de estas empresas ya era alrededor de un 500 por ciento superior a la del segundo trimestre de 2024. En junio, BlocksBridge estimó, a partir de datos de VanEck, que los mineros cotizados aún necesitan unos 50.000 millones de dólares para desarrollar sus planes de IA.

Solo IREN presenta un déficit de financiación de 21.100 millones de dólares, seguida de Riot Platforms, con 7.200 millones, y HIVE Digital, con 4.600 millones.

Entre las tres suman casi 33.000 millones de dólares, alrededor de dos tercios del total. Las empresas que no puedan acreditar un gran cliente y un contrato sólido tendrán que pagar un coste elevado por esa financiación o emitir más acciones.

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