Las criptomonedas son conocidas por millones de europeos, pero apenas tienen presencia en los pagos en tienda. Un nuevo estudio del Banco Central Europeo (BCE) muestra que menos del 1% de las empresas de la zona del euro acepta criptoactivos en puntos de venta físicos.
En internet, la proporción es aún menor: apenas el 0,2%. Mientras tanto, los métodos de pago móvil, como Apple Pay y Google Pay, crecen a gran velocidad.
El BCE basa sus resultados en un estudio realizado entre 8.205 empresas de los 21 países de la zona del euro. Las cifras muestran una diferencia llamativa. Los pagos se digitalizan a gran velocidad, pero Bitcoin (BTC), Ether (ETH) y las stablecoins apenas se benefician por ahora de esa tendencia.
Las criptomonedas siguen muy por detrás del efectivo y los pagos móviles
En los puntos de venta físicos, tanto en 2024 como en 2026 menos del 1% de las empresas encuestadas aceptaba criptomonedas y stablecoins. Así, las monedas digitales quedan muy por detrás de prácticamente todos los demás métodos de pago relevantes.
El efectivo, en cambio, mantiene una presencia dominante. En 2024, el 90% de las empresas con un punto de venta físico aceptaba pagos en efectivo. En 2026, la cifra incluso ha subido al 92%. Las tarjetas de pago también se pueden utilizar en casi todas partes. Su aceptación aumentó ligeramente, del 87% al 88%.
El mayor cambio se observa en los pagos móviles. Hace dos años, el 36% de las empresas aceptaba este método de pago. Ahora la cifra alcanza el 68%. En esta categoría se incluyen, entre otros, los pagos móviles y los monederos digitales como Apple Pay y Google Pay.
Los cheques bancarios evolucionan en la dirección contraria. El porcentaje de empresas que los acepta cayó del 36% al 27%.
En internet, las criptomonedas tienen un papel todavía más reducido. Entre las empresas que venden bienes o servicios por la red, solo el 0,2% acepta criptoactivos como medio de pago.
El BCE analiza específicamente Bitcoin y las stablecoins
Para el estudio se encuestó a empresas de sectores como el comercio minorista, la hostelería, los hoteles y las actividades artísticas, de entretenimiento y recreativas. Ipsos realizó las entrevistas telefónicas entre el 23 de febrero y el 10 de abril.
El BCE preguntó de forma específica por los criptoactivos y las stablecoins. Bitcoin, Ether y Tether (USDT) se citaron como ejemplos.
Una stablecoin es una moneda digital diseñada para mantener un valor relativamente estable. USDT, por ejemplo, intenta seguir el valor del dólar estadounidense.
Los métodos de pago que ofrecen las empresas dependen sobre todo de sus clientes. El 26% de las compañías encuestadas señala la preferencia de los consumidores como el factor principal. La seguridad aparece en segundo lugar, con un 22%, mientras que para el 15% pesa más la facilidad de uso.
También entre las empresas que no aceptan efectivo, la demanda de los clientes desempeña un papel importante. De estas compañías, el 36% afirma que no hay suficiente demanda de pagos en efectivo. El 35% menciona problemas para ingresar o retirar efectivo. Otro 29% apunta a los riesgos de seguridad.
La aceptación real de Bitcoin podría ser mayor
Conviene introducir un matiz importante en estos porcentajes extremadamente bajos de uso de criptomonedas. En algunos servicios de pago, los consumidores pueden pagar con Bitcoin u otras monedas digitales, mientras que el comercio recibe finalmente euros. La criptomoneda se convierte automáticamente durante la operación.
El estudio no aclara si los empresarios debían considerar estos pagos como pagos con criptomonedas. Por ello, es posible que una parte del uso real quede fuera de las cifras.
Preguntado por si esto puede influir en los resultados y por si la incertidumbre regulatoria pesa en la baja aceptación, el BCE prefirió no especular. La entidad tampoco hizo comentarios de fondo sobre las normas que deben cumplir las empresas para aceptar criptomonedas y remitió a la Comisión Europea y a los legisladores nacionales.
Mientras tanto, el futuro del efectivo tampoco está garantizado en todas partes. En Chipre, el 51% de las pequeñas y medianas empresas que aceptan efectivo afirma que podría dejar de hacerlo en el futuro. En Grecia, ese porcentaje es del 23%, y en Bulgaria, del 18%.
Esta evolución se produce mientras el BCE sigue trabajando en el euro digital. Con él, el banco central quiere garantizar que los europeos mantengan el acceso al dinero público en un entorno de pagos cada vez más digital. Por ahora, sin embargo, son sobre todo los métodos de pago digitales ya existentes los que ganan terreno. Los pagos móviles casi se han duplicado en dos años, mientras que la aceptación de Bitcoin, Ether y stablecoins entre las empresas europeas sigue por debajo del 1%.
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