La inversión en inteligencia artificial vuelve por fin a tomar aire. Tras los sólidos resultados de ASML y TSMC, SpaceX y Super Micro también sorprendieron al alza. Sus acciones subieron aproximadamente un 8 y un 16 por ciento, respectivamente, en las operaciones posteriores al cierre.

Estos resultados alimentan la esperanza de que unas cuentas trimestrales sólidas devuelvan la confianza en los valores vinculados a la IA.

Rebote en los semiconductores

El ETF VanEck Semiconductor sufrió una fuerte presión en las últimas semanas, pero ha encontrado, por ahora, un soporte en torno a los 540 dólares. Ese nivel ya había sido relevante en varias ocasiones en 2026.

Gracias a los buenos resultados trimestrales, el ETF vuelve a cotizar en torno a los 552 dólares antes de la apertura. Con ello, también empieza a recuperar impulso desde el punto de vista técnico.

Esta noche será el turno de Meta y Tesla. Sus cuentas serán clave, ya que los inversores exigen cada vez más pruebas de que las enormes inversiones en IA se traducen realmente en mayores beneficios.

El mercado de crédito sigue dando señales de alerta

Ahí sigue estando el principal problema. El coste de asegurarse frente al impago de las empresas vinculadas a la IA continúa aumentando.

En el caso de Broadcom, el diferencial de los seguros de impago de deuda (CDS) casi se ha cuadruplicado desde junio. Ese coste también ha subido de forma notable en Nvidia y AMD.

Esto no significa que estas empresas estén al borde de la quiebra. Sí refleja una mayor cautela de los inversores ante los riesgos financieros del ciclo de inversión en IA.

La presión se hace notar especialmente en las empresas que más dependen de la financiación mediante deuda.

Los inversores no abandonan el mercado

También hay, sin embargo, una señal positiva importante. Mientras las grandes tecnológicas perdían terreno, el S&P 500 equiponderado subió aproximadamente un 1,4 por ciento el mes pasado.

Los inversores, por tanto, no retiraron dinero de la bolsa de forma masiva, sino que trasladaron capital a otros sectores.

Esto hace que la corrección actual sea menos preocupante que una caída simultánea del conjunto del mercado.

El petróleo sigue siendo el principal riesgo

Las dificultades macroeconómicas, entretanto, no han desaparecido. El petróleo Brent cotiza en torno a los 110 dólares, la inflación subyacente se resiste a bajar y el mercado de la vivienda se debilita.

Una solución al conflicto en torno a Irán podría, por tanto, cambiar mucho el panorama. Un petróleo más barato podría reducir la inflación y las rentabilidades de los bonos, aliviando así la presión sobre los costes de financiación en el mercado.

Los primeros resultados trimestrales ofrecen motivos para la esperanza. Pero sostener el ciclo alcista de los valores de IA exige algo más: beneficios sólidos, menores tensiones en el mercado de crédito y, en última instancia, costes de financiación más bajos.

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