Los inversores afrontan esta semana una agenda económica cargada. Los principales focos estarán en la inflación, el crecimiento y el mercado laboral de Estados Unidos, mientras que Japón también podría ofrecer nuevas señales sobre la evolución de los tipos de interés.

El hilo conductor es claro: hasta qué punto sigue siendo sólida la economía y cuánto margen tienen los bancos centrales para mantener altos los tipos.

Lunes: la atención se centra en el Banco de Japón

La semana arranca con las actas del Banco de Japón. Los inversores buscarán en ellas pistas sobre posibles nuevas subidas de tipos.

Es un dato relevante porque los tipos en Japón siguen estando muy por debajo de los de Estados Unidos. Si el banco central apunta con más claridad a nuevas alzas, ese diferencial de tipos se reduciría. Como consecuencia, el yen podría fortalecerse.

El mercado de bonos también podría reaccionar. Los inversores japoneses tienen grandes cantidades invertidas en deuda pública extranjera, incluidos los bonos del Tesoro estadounidense. Si los bonos japoneses se vuelven más atractivos por unos tipos más altos, parte de ese capital podría regresar a Japón.

Eso podría reducir la demanda de bonos estadounidenses y europeos y empujar al alza sus rentabilidades. Así, un cambio de política monetaria en Japón podría acabar teniendo efectos mucho más allá del yen.

Miércoles: inflación y crecimiento económico en Estados Unidos

El miércoles será probablemente la jornada más intensa de la semana.

Ese día se publicará, entre otros datos, la inflación PCE, el indicador de precios al que la Reserva Federal presta especial atención. Los inversores quieren saber, sobre todo, si la presión sobre los precios sigue moderándose o si se mantiene persistente.

Una lectura superior a lo previsto podría reforzar la expectativa de que la Fed tendrá que mantener los tipos altos durante más tiempo.

También se conocerán nuevos datos sobre el crecimiento de la economía estadounidense. Un crecimiento sólido mostraría que la economía sigue soportando bien, por ahora, unos tipos elevados.

Eso podría dar al banco central más margen para actuar con cautela antes de recortar los tipos. Un crecimiento más débil, en cambio, podría reavivar el debate sobre una política monetaria más flexible.

Jueves: la industria estadounidense, en el punto de mira

El jueves, el foco estará en el PMI manufacturero del ISM.

Este índice ofrece una lectura de la actividad en la industria estadounidense. Un nivel por encima de 50 apunta a expansión del sector, mientras que una cifra inferior a 50 indica contracción.

Un dato más fuerte podría indicar que la economía tiene más impulso del esperado. Eso podría traducirse de nuevo en mayores expectativas de tipos.

Viernes: el informe de empleo puede marcar la semana

El viernes llegará el informe de empleo de Estados Unidos, una de las referencias más importantes para la política de tipos de la Reserva Federal.

Los inversores no solo observarán la creación de empleo, sino también la tasa de paro y la evolución de los salarios.

Un mercado laboral fuerte indica que la economía estadounidense mantiene su resistencia. Al mismo tiempo, un crecimiento salarial elevado puede mantener alta la presión inflacionista, lo que daría a la Fed menos motivos para relajar pronto su política.

Un informe de empleo más débil, por el contrario, podría apuntar a un enfriamiento de la economía y reforzar las expectativas de futuros recortes de tipos.

Así, esta semana gira sobre todo en torno a una pregunta: ¿seguirá la economía fuerte mientras la inflación baja, o la presión sobre los precios continuará siendo lo bastante elevada como para mantener cautos a los bancos centrales?

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