Los bancos estadounidenses están muy preocupados por la nueva normativa sobre stablecoins. Según el sector bancario, las reglas de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) dejan demasiado margen para atraer a los ahorradores con recompensas por mantener dólares digitales.

Esto podría provocar una salida de fondos de las cuentas bancarias tradicionales, con consecuencias para la concesión de crédito a hogares y empresas.

Los bancos temen una fuga de depósitos hacia las stablecoins

La Asociación de Banqueros Estadounidenses (ABA) ha criticado las normas definitivas de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC). Este organismo supervisa los bancos nacionales de Estados Unidos y desempeña un papel importante en la aplicación de la ley GENIUS.

La ley, aprobada en julio de 2025, busca establecer un marco normativo claro para las stablecoins, criptomonedas cuyo valor suele estar vinculado a una divisa tradicional, como el dólar estadounidense.

Uno de los puntos clave de la ley prohíbe a los emisores de stablecoins de pago abonar directamente intereses u otros rendimientos a los titulares de sus monedas.

Para la ABA, ahí radica precisamente el problema. La asociación sostiene que la OCC ha eliminado disposiciones de una propuesta anterior destinadas a impedir que las empresas eludieran indirectamente la prohibición de pagar intereses.

Esto permitiría a los emisores de stablecoins colaborar con plataformas de intercambio de criptomonedas u otras entidades que ofrezcan recompensas a los usuarios por mantener dólares digitales.

Aunque el emisor no pagaría directamente esas recompensas, los bancos sostienen que el efecto para los consumidores podría ser prácticamente el mismo.

Por qué preocupa a los bancos la nueva normativa sobre stablecoins

El debate va mucho más allá de las normas aplicables a las empresas de criptomonedas. Los bancos temen que unas recompensas atractivas por mantener stablecoins lleven a los consumidores a retirar sus ahorros de las cuentas bancarias convencionales.

Estos fondos son una importante fuente de financiación para la banca, que utiliza los depósitos, entre otros fines, para conceder hipotecas y préstamos a empresas.

Según el sector bancario, un trasvase de grandes sumas hacia las stablecoins podría limitar la concesión de crédito.

El Bank Policy Institute, que representa a grandes bancos estadounidenses, también ha expresado su preocupación por la posibilidad de que las empresas de stablecoins ofrezcan recompensas a través de terceros.

Por ahora, se trata de una advertencia de la banca. No hay certeza de que los consumidores vayan a trasladar sus ahorros de forma masiva. El impacto también dependerá de cómo se apliquen finalmente las normas.

Las empresas de criptomonedas ven la cuestión de otra manera. La Blockchain Association ha acogido favorablemente los cambios en la normativa. Según esta asociación sectorial, las nuevas reglas se ajustan mejor a lo que el Congreso estadounidense estableció en la ley GENIUS.

Así, dos sectores de peso mantienen posturas enfrentadas. Los bancos quieren evitar que las stablecoins se conviertan en una alternativa atractiva a las cuentas de ahorro, mientras que las empresas de criptomonedas buscan margen para ofrecer nuevos servicios financieros.

La disputa sobre las stablecoins afecta a otras leyes sobre criptomonedas

El desacuerdo llega en un momento delicado para el sector de las criptomonedas en Estados Unidos. En Washington también se negocia la ley CLARITY, un proyecto legislativo que pretende aclarar el marco de supervisión del conjunto del mercado de criptomonedas.

Su tramitación avanza con dificultades. Según la información facilitada, una votación de procedimiento en el Senado no logró el apoyo suficiente para seguir adelante.

El debate sobre las recompensas por mantener stablecoins complica las negociaciones. Los bancos temen una competencia desleal con los productos de ahorro tradicionales, mientras que el sector de las criptomonedas advierte contra una regulación que limite innecesariamente la innovación.

Además de la OCC, otros organismos estadounidenses, entre ellos la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro, participan en el desarrollo del marco de supervisión.

Según el calendario facilitado, la aplicación de la ley GENIUS deberá alcanzar una nueva fase clave a más tardar en enero de 2027. Hasta entonces, la principal incógnita seguirá siendo la firmeza con la que los supervisores actuarán frente a los mecanismos que permiten a los titulares de stablecoins recibir recompensas a través de terceros.

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