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La esperanza de una paz rápida en torno a Irán vuelve a sufrir un revés. El jefe negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusa a Donald Trump de practicar una “diplomacia teatral”. Así responde a los mensajes contradictorios procedentes de Washington, después de que Trump afirmara que se estaban logrando avances hacia un acuerdo.

Según Irán, esa versión no se ajusta a la realidad. Teherán sigue negando que mantenga conversaciones directas con Estados Unidos. El episodio vuelve a evidenciar la incertidumbre que rodea la vía diplomática. En los últimos días, el mercado confiaba en un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz. Pero la realidad física en el mar apunta en otra dirección.

Fysieke realiteit Hormuz is pijnlijk en hard.
La realidad física de Ormuz es dura y dolorosa. Fuente: HormuzStraitMonitor

El tráfico marítimo por Ormuz queda casi paralizado

Según datos de Kpler, el miércoles solo dos buques atravesaron el estrecho de Ormuz. Un día antes habían sido ocho. Antes de la guerra, el volumen habitual se situaba entre 130 y 140 barcos diarios. La diferencia es enorme.

También se ha desplomado el tráfico en Bab el-Mandeb, otra ruta marítima clave hacia el mar Rojo. Allí solo pasó un buque granelero, frente a los veinte barcos registrados el día anterior.

Esto significa que los dos principales cuellos de botella marítimos en torno a Oriente Medio están bajo presión al mismo tiempo. Mientras la navegación no se normalice, seguirá existiendo una limitación física para los flujos de energía y mercancías. En ese contexto, resulta difícil hablar de una desescalada real, por optimistas que suenen los titulares políticos.

Irán quiere mantener el control

A ello se suma que Irán quiere imponer condiciones claras al tráfico por Ormuz en el marco de un borrador de plan con Omán. Según la agencia iraní Fars, los buques estadounidenses e israelíes quedarían excluidos del estrecho de Ormuz. También se restringiría el paso de barcos de países que hayan causado “daños” a Irán, hasta que se pague una compensación.

Además, Irán quiere poder imponer multas de hasta el 20% del valor de la carga en caso de incumplimiento de las condiciones. Esto deja claro que Teherán no pretende liberar Ormuz sin más.

Irán considera esta ruta marítima una palanca estratégica frente a Estados Unidos. Un acuerdo con Omán podría ser un paso hacia la reapertura, pero no implica necesariamente que el tráfico vaya a regresar pronto a niveles normales.

La amenaza regional se extiende

Mientras tanto, aumenta la presión en otros puntos de la región. Arabia Saudí estaría preparándose ante la posibilidad de varios ataques coordinados por milicias iraquíes que cooperan con los hutíes respaldados por Irán. Esos mismos hutíes reivindicaron anteriormente ataques contra dos petroleros saudíes en el golfo de Adén.

Con ello, el riesgo ya no se concentra solo en torno a Ormuz, sino que se desplaza también hacia el mar Rojo y la infraestructura energética saudí. El petróleo reaccionó de inmediato al tono más duro de Irán. El Brent subió hacia los 83,55 dólares por barril y el WTI hasta aproximadamente 78,17 dólares.

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buque de guerra, marina
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