En pocos años, cada dólar, euro y yen existirá en la blockchain. Así lo vaticina Reeve Collins, cofundador de Tether (USDT), la mayor stablecoin del mundo. Según él, el paso hacia formas digitales de dinero es inevitable. Pero, ¿es realista?
Las stablecoins como nuevo estándar
Durante la conferencia Token2049 en Singapur, Collins dijo que las stablecoins se convertirán en el estándar. “Todas las divisas serán una stablecoin”. Incluso el dinero fiat será una stablecoin. “Se seguirá llamando dólares, euros o yenes, pero funcionará sobre carriles de blockchain”.
Collins cree que la evolución será más rápida de lo que muchos imaginan. En un plazo de cinco años, las stablecoins serían, según él, la principal forma de mover dinero. En esencia, se trata de divisas existentes, como euros o dólares, que se negocian a través de la blockchain. Las ventajas de esa tecnología ya son tan grandes que resulta difícil ignorarlas, afirma Collins.
CeFi y DeFi se acercan
Collins señala el reciente cambio de postura del gobierno estadounidense hacia el sector cripto. Según él, muchas grandes instituciones financieras antes no se atrevían a entrar por miedo a la regulación.
“Ahora es totalmente distinto. La puerta está abierta y todos quieren estar dentro”, afirmó.
La nueva postura hacia el cripto está desatando, según él, una oleada de iniciativas. Cada vez más bancos estudian lanzar su propia stablecoin, porque considera que es tanto rentable como más práctico. Con ello, también se difuminaría gradualmente la línea entre CeFi (finanzas centralizadas; el sistema financiero tradicional con bancos e intermediarios) y DeFi (finanzas descentralizadas; donde las transacciones se realizan de forma totalmente descentralizada en la blockchain).
En la práctica, esto se traduce en aplicaciones que mueven el dinero con mayor rapidez, facilitan el acceso al crédito y simplifican la gestión de inversiones.
La tokenización como motor
El auge de las stablecoins, según Collins, está ligado a la tendencia más amplia de la tokenización. Consiste en llevar activos existentes, como acciones, a la blockchain. Ese proceso aporta más transparencia y acelera las transacciones. Para Collins, los activos ganan utilidad adicional una vez que están on-chain, lo que incluso puede derivar en mayores rendimientos.
Pero Collins también reconoce que existen riesgos. La seguridad de los puentes digitales entre blockchains y wallets sigue siendo un punto vulnerable. Los hackeos y los ataques de phishing también tienen un peso importante. “Siempre hay que sopesarlo”. Si quieres tener el control total tú mismo, es posible, pero técnicamente es complejo. Quien prefiera confiar en un tercero cuenta con opciones cada vez más sólidas.”
Pese a esas objeciones, Collins está convencido de que las stablecoins son el futuro. La duda es si todas las divisas acabarán realmente on-chain o si las formas tradicionales de dinero se mantendrán.
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