La inteligencia artificial (IA) sostiene la economía mundial, mientras la crisis energética frena el crecimiento. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido esta semana de que la IA provocará una importante pérdida de empleos y de que los jóvenes serán los primeros afectados.

La inversión en IA sostiene el crecimiento en el 3%

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó en Bangkok que las inversiones en IA mantienen el crecimiento mundial en torno al 3%. Intervino en la primera jornada de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, que concluye mañana.

Sin ese flujo de inversión, el panorama sería mucho más sombrío. La guerra en Oriente Próximo ha disparado los precios de la energía, por lo que el FMI prevé un crecimiento del 3% para este año, frente al 3,5% de 2025.

Los beneficios se concentran sobre todo en los países asiáticos que fabrican los chips y los equipos necesarios para la IA. Corea del Sur creció a una tasa anualizada del 7,5% en el primer trimestre, cuando en abril el FMI aún preveía un avance del 1,8%.

Así, el país creció a un ritmo más de cuatro veces superior al previsto. Según Georgieva, los equipos destinados a la IA ya representan más de una décima parte del comercio mundial de bienes.

Pero esta misma tecnología también tiene una cara menos favorable.

Los jóvenes, los primeros afectados por la pérdida de empleos

Georgieva describió el impacto de la IA en el mercado laboral como un tsunami que avanza lentamente. El FMI prevé que esta tecnología termine afectando a cerca del 40% de los empleos en todo el mundo, con numerosos puestos que perderán valor o desaparecerán por completo.

En los países ricos, esa proporción ronda el 60%, frente al 23% de los países pobres. Según Georgieva, estos últimos no están más protegidos: la IA simplemente aún no ha llegado a ellos.

Quienes se incorporan al mercado laboral corren el mayor riesgo, porque la IA asume precisamente las tareas rutinarias que predominan en los puestos de entrada. El presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, señaló en el mismo debate que ya está cayendo la demanda de recién titulados que buscan su primer empleo.

La pérdida de empleos por la IA también afecta a las cuentas públicas. Si esta tecnología desplaza las rentas de los trabajadores hacia los propietarios del capital, como los accionistas, se reducirá la recaudación de los impuestos sobre el trabajo, de la que depende buena parte de los ingresos públicos.

La Bolsa concentra otro riesgo. Las grandes empresas de IA se han endeudado considerablemente para financiar su expansión, por lo que, según Georgieva, unos beneficios inferiores a lo esperado podrían tener un rápido efecto de contagio en los mercados. Esa expansión también alimenta la inflación, advirtió.

Las consecuencias también llegan al mercado de bonos. Los gigantes tecnológicos captan tanta financiación en él que los Gobiernos se ven obligados a ofrecer tipos de interés más altos para atraer a suficientes compradores.

El aumento de la rentabilidad de la deuda pública más segura presiona, a su vez, las valoraciones de las acciones, Bitcoin (BTC) y los metales preciosos.

Robot frente a un ordenador

Los agentes de IA realizan 138 millones de transacciones con criptomonedas: EE UU lidera con amplia ventaja

Robot frente a un ordenador
El padrino de la IA
zuckerberg
Más Tech news

Más leídos

XRP, Ripple
Oro y plata
Toro de Wall Street