La concentración del mercado bursátil estadounidense ha alcanzado niveles históricos. Las quince mayores empresas ya representan el 46,7 por ciento de la capitalización total del S&P 500.

Es un récord. Como referencia, durante la burbuja puntocom de 2000, ese porcentaje rondaba el 27,2 por ciento.

Cuatro empresas dominan el índice

La concentración se debe, sobre todo, a un puñado de gigantes bursátiles. Nvidia tiene un peso aproximado del 7,5 por ciento en el S&P 500; Apple, del 7,1 por ciento; Alphabet, del 5,9 por ciento; y Microsoft, del 5,6 por ciento.

Estas cuatro empresas representan por sí solas más del 26 por ciento del índice. Su peso conjunto supera incluso al de las once siguientes por capitalización. Más llamativo aún: las cinco mayores compañías valen aproximadamente lo mismo que las 434 más pequeñas juntas.

La inversión indexada pierde diversificación

Esta situación tiene consecuencias importantes para los inversores. Quien compra un ETF que replica el S&P 500 suele pensar que está invirtiendo de forma ampliamente diversificada en la economía estadounidense.

Sin embargo, en la práctica, casi la mitad de cada dólar invertido se destina hoy a solo quince empresas.

Por ello, la evolución de Nvidia, Apple, Microsoft y Alphabet influye cada vez más en la rentabilidad del conjunto del índice.

La comparación con el año 2000

La comparación con la burbuja puntocom es inevitable. Tras el máximo bursátil de marzo de 2000, el S&P 500 acabó perdiendo casi la mitad de su valor.

Eso no significa necesariamente que vaya a ocurrir lo mismo ahora. Tom Lee, de Fundstrat, considera, por ejemplo, que el actual ciclo de la inteligencia artificial se parece más al de 1997 que al de 1999, por lo que aún podría prolongarse varios años.

Otros inversores, en cambio, advierten de que la escasa amplitud de las subidas supone una vulnerabilidad. Goldman Sachs señala que las ganancias bursátiles están más concentradas que en cualquier otro momento desde la época de las puntocom.

El problema, por tanto, no es simplemente el tamaño de las mayores empresas. El riesgo surge cuando casi toda la bolsa pasa a depender de los mismos pocos valores y de una misma tesis de inversión.

Por ahora, la bolsa sigue respondiendo bien. La incógnita es cuánto tiempo podrá sostener esta situación.

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