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Dentro del ecosistema de Ethereum se ha abierto un intenso debate sobre el futuro del staking. Una nueva propuesta busca evitar que la red emita cada vez más Ethereum (ETH) para recompensar a los validadores. Sus detractores temen, sin embargo, que la medida tenga consecuencias importantes para DeFi, los validadores más pequeños y los inversores institucionales.

La cuestión de fondo es cuánto ETH necesita realmente Ethereum para mantener segura la red. Según los promotores de la iniciativa, la red no tiene por qué seguir aumentando indefinidamente las recompensas si ya hay suficiente ETH en staking.

Ethereum quiere emitir menos ETH para recompensar el staking

Con el staking, los participantes bloquean sus ETH para validar transacciones y proteger la red de Ethereum. A cambio, reciben nuevos ETH como recompensa.

La nueva propuesta modifica la forma en que se calculan esas recompensas. A medida que una mayor parte de todo el ETH entre en staking, las recompensas deberían reducirse con más rapidez. Si la mitad de la oferta total se destinara al staking, la emisión de nuevos ETH mediante este sistema podría acabar acercándose a cero.

Entre los impulsores figuran nombres conocidos del ecosistema de Ethereum, como Justin Drake, investigador de la Ethereum Foundation, y Jerome de Tychey, cofundador de ETHCC.

Su argumento es que cada ETH adicional en staking aporta cada vez menos seguridad extra. Más staking hace, en principio, que atacar Ethereum sea más difícil, pero eso no significa que la red deba seguir emitiendo ETH sin límite para atraer todavía más capital.

Esto también afecta a los titulares de ETH que no hacen staking. La emisión de nuevo ETH aumenta la oferta total y, con ello, reduce ligeramente el peso relativo de los actuales tenedores.

El debate gana urgencia porque el staking crece con rapidez. Actualmente hay unos 41,5 millones de ETH en staking, algo más del 34% de la oferta total. La rentabilidad anual del staking ronda el 2,67%.

Además, desde comienzos de 2026, la cantidad de ETH en staking ha aumentado alrededor de un 15%.

Los detractores se preguntan si realmente hace falta intervenir. A su juicio, el mercado alcanzará un límite por sí solo.

El Dr. Steve Berryman, de la gestora de activos Bitwise, cree que la rentabilidad será cada vez menos atractiva a medida que haya más ETH en staking. Si el rendimiento anual se acerca al 2%, sostiene, menos inversores estarán dispuestos a bloquear sus ETH.

Además, los inversores quieren mantener parte de su patrimonio disponible para operar o utilizarlo en otras aplicaciones. Según Berryman, una parte importante del crecimiento reciente del staking procede de inversores profesionales. Una vez que hayan construido las posiciones deseadas, ese crecimiento podría moderarse por sí solo.

El comentarista de Ethereum Leo Lanza tampoco ve motivos de peso para intervenir ahora. Recuerda que la oferta total de ETH apenas crece actualmente. En su opinión, la oferta y la demanda pueden determinar cuánto ETH termina entrando en staking.

Menores recompensas de staking pueden afectar a DeFi y a los validadores

Las consecuencias de unas recompensas más bajas podrían no limitarse a quienes hacen staking de ETH directamente. El staking está ya estrechamente ligado a DeFi, el término que engloba las aplicaciones financieras basadas en tecnología blockchain.

El staking líquido desempeña un papel especialmente relevante. En este modelo, los usuarios bloquean ETH y reciben un token que representa sus monedas en staking. Ese token puede reutilizarse después, por ejemplo, como garantía para un préstamo o dentro de otras estrategias para obtener rentabilidad.

En torno al ETH en staking se ha creado así un mercado financiero de gran tamaño.

El fundador de Ether.fi, Mike Silagadze, advierte de que una fuerte caída de las recompensas de staking puede tener efectos sobre las aplicaciones DeFi construidas sobre este mercado.

El fundador de Aave, Stani Kulechov, también ve riesgos. Si ETH ofrece una menor rentabilidad, los inversores podrían decidir trasladar su dinero a otros activos con una rentabilidad esperada más alta, según Kulechov.

Se produce así una contradicción llamativa. Una medida pensada para hacer más eficiente la economía de Ethereum a largo plazo podría, al mismo tiempo, restar atractivo a aplicaciones importantes de la red.

La descentralización de Ethereum también ocupa un lugar central en el debate.

Los validadores independientes asumen costes de equipos, conexión a internet y mantenimiento técnico. Las grandes empresas de staking, las plataformas de negociación y los actores institucionales pueden repartir esos costes entre muchos más clientes y actividades.

Por eso, Greg Koumoutsos, de la Lido Labs Foundation, teme que sean sobre todo los validadores más pequeños quienes abandonen si las recompensas caen demasiado.

Eso podría tener un efecto no deseado. Las grandes organizaciones podrían seguir activas mientras desaparecen los participantes independientes. El control de la red podría concentrarse aún más en un número reducido de grandes actores.

Por ello, los críticos sostienen que el staking no debe analizarse solo como una forma de asegurar que haya suficiente ETH bloqueado para proteger la red. Las recompensas también deben garantizar que un grupo amplio y diverso de validadores siga dispuesto a mantener Ethereum en funcionamiento.

Los grandes inversores temen reglas imprevisibles en Ethereum

Para los inversores institucionales hay otro problema adicional. No solo miran el nivel de rentabilidad, sino también su previsibilidad.

Según Berryman, el staking resulta atractivo para los inversores profesionales porque les permite obtener rendimiento mientras mantienen ETH. Si las reglas del staking cambian con frecuencia, resulta más difícil estimar los ingresos futuros.

Esa incertidumbre podría acabar incorporándose a la valoración de ETH y a las decisiones sobre cuánto capital quieren mantener los grandes actores dentro de Ethereum.

Silagadze también advierte de que los cambios en reglas económicas importantes pueden afectar a la confianza de instituciones y gobiernos en Ethereum.

El calendario de la propuesta también ha generado críticas. El plan apareció apenas dos días antes del plazo del 6 de agosto para las propuestas que podían optar a la próxima actualización de la red Ethereum.

Los detractores consideran que es un margen especialmente corto para un cambio que puede afectar al mismo tiempo al staking, DeFi, los validadores y los inversores institucionales. Reclaman que se estudien con más detalle sus posibles consecuencias antes de que la propuesta pueda formar parte de una futura actualización.

En última instancia, el debate gira en torno a una decisión fundamental para Ethereum. La red puede intentar frenar activamente el staking reduciendo las recompensas con mayor rapidez. La otra opción es dejar que el propio mercado encuentre un equilibrio, a medida que la rentabilidad caiga de forma natural cuando cada vez más ETH entre en staking.

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