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Las empresas de criptomonedas en Europa eligen en qué país solicitan una licencia, optando a menudo por el que tiene regulaciones más laxas. El Banco Central Europeo (BCE) quiere poner fin a esta práctica y apoya un plan para centralizar la supervisión de las grandes empresas de criptomonedas bajo un solo organismo europeo.

El BCE quiere trasladar la supervisión de criptomonedas a París

El pasado viernes, el BCE manifestó en un dictamen oficial su total apoyo a la propuesta de la Comisión Europea. Esta propuesta fue presentada el 4 de diciembre del año pasado como parte de un paquete más amplio para hacer que los mercados de capitales europeos sean más competitivos frente a los de EE.UU.

El núcleo del plan es que la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), el regulador bursátil europeo en París, tenga control directo sobre las mayores empresas de criptomonedas.

No solo se refiere a las criptomonedas; también las grandes bolsas y cámaras de compensación están incluidas en la propuesta. El BCE lo califica como «un paso ambicioso hacia una integración más profunda de los mercados de capital.»

Hasta hace poco, el sector cripto en Europa era una especie de salvaje oeste. Cada país tenía sus propias reglas, o ninguna en absoluto. MiCA, la regulación de Mercados de Criptoactivos, debía poner fin a esto. Esa ley, que entró en pleno vigor a finales de 2024, es el primer marco normativo uniforme para criptomonedas en el mundo.

La idea detrás de MiCA es sencilla: un conjunto de reglas para los 27 países de la UE. Una empresa de criptomonedas que obtenga una licencia en un estado miembro puede operar automáticamente en toda la UE gracias al llamado ‘pasaporte’. Esto evita que las empresas tengan que solicitar una licencia en cada país y hace el mercado europeo más accesible en su conjunto.

Sin embargo, en la práctica surgen desigualdades. La licencia la concede el regulador nacional del país en el que la empresa se establece. Y no todos los reguladores aplican los mismos estándares.

Por ello, las plataformas de criptomonedas eligen deliberadamente el país con las condiciones más favorables. Coinbase eligió Luxemburgo, Kraken se estableció en Irlanda y OKX en Malta.

La consecuencia es que las empresas operan a nivel transfronterizo, pero la supervisión sigue siendo nacional. ESMA ya advirtió que la UE no debe ser un lugar para este ‘forum shopping’, es decir, elegir el país más favorable.

No todos están entusiasmados

El BCE considera que las grandes empresas de criptomonedas son «sistémicamente relevantes». Cada vez más bancos tradicionales ofrecen servicios de criptomonedas o colaboran con empresas del sector. La entidad central advierte que las turbulencias en el mercado de criptomonedas pueden afectar al sistema financiero. Un único regulador europeo debería mitigar ese riesgo.

Sin embargo, no todos ven con buenos ojos el plan. Malta, Irlanda y Luxemburgo han desarrollado importantes sectores de criptomonedas gracias a su política de licencias atractivas. Según Malta, la propuesta llega demasiado pronto. La idea es dar una oportunidad al sistema actual antes de cambiarlo nuevamente.

El dictamen del BCE no es vinculante, pero sí da un fuerte impulso al plan. Los estados miembros de la UE y el Parlamento Europeo deberán negociar en los próximos meses antes de que se tome una decisión definitiva.

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