Aunque últimamente apenas se habla de ellas, las memecoins se han convertido en los últimos años en un sector de peso dentro del mundo de las criptomonedas, guste o no.

Dogecoin (DOGE) es su principal exponente y cuenta con una comunidad muy unida. La criptomoneda del perro es conocida por todos, pero, como la mayoría de las memecoins, tiene escaso valor real. Ahora se busca cambiar esa situación.

Dogecoin ya tiene su propia empresa

La criptomoneda cuenta desde esta semana con una empresa propia: Dogecoin Labs. Creada junto con la Fundación Dogecoin, la entidad que respalda a DOGE, reúne los productos y los desarrolladores que hasta ahora trabajaban por separado.

Jordan Jefferson, fundador del monedero MyDoge y de la plataforma de aplicaciones DogeOS, será su consejero delegado. Ambos productos se integrarán en Labs, al igual que Such App, una aplicación de pagos para comercios. La fundación seguirá apoyando el desarrollo del software, mientras que Labs se encargará de la actividad comercial.

Dogecoin lleva años entre las mayores criptomonedas del mercado y cuenta con millones de titulares, pero, según Dogecoin Labs, son pocos los productos y las empresas que utilizan la moneda.

Jefferson quiere cerrar esa brecha con aplicaciones de pagos, compraventa, videojuegos, inteligencia artificial y finanzas descentralizadas (DeFi). A su juicio, el problema no está en la propia moneda.

En el anuncio, destacó que ningún otro activo digital combina la liquidez, la comunidad y el alcance cultural de Dogecoin, cuyo potencial apenas se ha aprovechado.

Parte de la base tecnológica ya está en marcha. A finales de septiembre, DogeOS puso en funcionamiento una red de pruebas en la que los desarrolladores pueden crear aplicaciones sin utilizar dinero real. Por su parte, MyDoge ha superado los 500.000 usuarios sin recurrir a publicidad de pago.

De una broma en internet al sueño de alcanzar un dólar

Dogecoin nació en diciembre de 2013 como una broma. Los programadores Billy Markus y Jackson Palmer crearon la moneda para burlarse del furor por las criptomonedas y eligieron como mascota al perro shiba inu del meme Doge, muy popular por entonces.

Sin embargo, pronto se formó a su alrededor una comunidad generosa. Los usuarios se enviaban pequeñas propinas en DOGE y en 2014 recaudaron fondos para que el equipo jamaicano de bobsleigh pudiera participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

El gran salto llegó en 2021. Impulsada por los inversores de Reddit y los mensajes de Elon Musk en Twitter, la cotización de Dogecoin pasó de medio centavo de dólar en enero a un máximo histórico de más de 0,70 dólares en mayo.

Ese éxito dio origen a todo un nuevo segmento del mercado de las criptomonedas. En los años siguientes surgieron otros muchos casos de éxito, como Shiba Inu (SHIB), Pepe (PEPE) y Dogwifhat (WIF).

La comunidad lleva años repitiendo el lema «DOGE a un dólar». Según Jefferson, el objetivo ahora es construir una economía capaz de sostener esa aspiración.

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