Newsbit
Ver app
Ver

Donald Trump parece estar cambiando de nuevo su estrategia frente a Irán. Tras meses de ataques militares sin lograr un avance decisivo, Washington vuelve a apostar con más claridad por la presión económica. Nuevas sanciones y el bloqueo naval estadounidense buscan seguir asfixiando los ingresos petroleros iraníes y obligar finalmente a Teherán a hacer concesiones.

El giro llega después de que la campaña militar no consiguiera forzar la capitulación de Irán. Al mismo tiempo, según Bloomberg, el ejército estadounidense afronta escasez de ciertos tipos de munición y la guerra cuenta con poco apoyo popular. Trump parece recurrir así a una estrategia que ya utilizó durante su primer mandato: la máxima presión económica.

Trump quiere asfixiar aún más la economía iraní

Estados Unidos intenta aislar cada vez más a Irán en el plano financiero. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, desempeña un papel clave en una campaña que dentro de la Administración se conoce como Operación Furia Económica.

El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó esta semana que esa estrategia está golpeando con fuerza a la economía iraní. El propio Trump dijo el domingo que, por ahora, actuará con más cautela frente a Irán y observará sobre todo cómo evolucionan los problemas económicos del país.

Esos problemas son considerables. Con las sanciones y el bloqueo de los puertos iraníes, el Gobierno estadounidense busca golpear principalmente los ingresos petroleros de Teherán. Sin esos recursos, a Irán le resulta más difícil obtener divisas y mantener en funcionamiento su economía.

Washington ha impuesto desde 2018 unas 2.200 sanciones contra Irán. Sin embargo, ese enorme volumen de medidas no ha obligado hasta ahora a Irán a aceptar las principales exigencias estadounidenses. Teherán mantiene su programa nuclear y se niega a garantizar plenamente el paso libre por el estrecho de Ormuz.

China puede convertirse en el próximo objetivo de Trump

Si Trump quiere aumentar aún más la presión económica, China aparece como el principal foco. El país es, con diferencia, el mayor comprador de petróleo iraní y concentra más del 90% de las exportaciones petroleras de Irán.

Estados Unidos ya ha sancionado a algunas refinerías y empresas chinas de menor tamaño implicadas en este comercio. Sin embargo, los grandes bancos chinos que facilitan las transacciones han quedado hasta ahora en gran medida al margen.

Actuar en ese frente podría golpear a Irán con mucha más dureza. Si las entidades financieras chinas dejan de poder procesar pagos, a Teherán le resultará más difícil vender petróleo y utilizar efectivamente los ingresos obtenidos.

Pero una medida así entraña riesgos importantes. Las sanciones contra grandes bancos chinos pueden elevar de forma considerable la tensión entre Washington y Pekín, mientras Trump tiene previsto reunirse en septiembre con el presidente chino, Xi Jinping.

India, otro gran comprador de petróleo iraní, también podría verse sometida a presión si Estados Unidos endurece aún más sus sanciones.

La presión económica no garantiza un acuerdo

La gran incógnita es si Irán acabará cediendo realmente. Estados Unidos lleva décadas imponiendo sanciones al país sin que ello haya provocado los cambios políticos que Washington esperaba.

Por eso, los expertos en sanciones advierten de que un mayor daño económico no implica automáticamente que el Gobierno iraní vaya a cambiar de rumbo. Las medidas pueden limitar aún más los ingresos de Teherán, pero el régimen ha demostrado en el pasado que puede resistir una presión económica prolongada.

Washington también puede actuar contra casas de cambio e intermediarios financieros en países como Emiratos Árabes Unidos. Estos desempeñan un papel importante a la hora de convertir los pagos por el petróleo iraní, que llegan por ejemplo en yuanes chinos, en divisas que Irán puede utilizar con mayor facilidad.

Para los mercados financieros, el estrecho de Ormuz sigue siendo el principal punto de atención. La presión económica estadounidense no ha logrado hasta ahora que Irán reabra por completo esta ruta marítima estratégica. Mientras no haya avances en ese frente, la situación en torno al suministro mundial de petróleo seguirá siendo incierta.

Trump opta así, por ahora, por una vía militar menos directa, pero no por una menor presión. En lugar de nuevos bombardeos, el objetivo es que el estrangulamiento adicional de los ingresos petroleros iraníes lleve a Teherán a la mesa de negociación.

Donald Trump

Demandan a Trump por vender acceso de pago a sus publicaciones en Truth Social

Donald Trump
Supermercado en Irán
Ormuz
Más Política news

Más leído

BlackRock
leopold
Michael Saylor, Strategy