Claude, el modelo de inteligencia artificial de Anthropic, ha resuelto en menos de media hora un misterio que llevaba más de 25 años desconcertando a los expertos en seguridad. Se trata del origen de unos números que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) utilizó para desarrollar un importante estándar de seguridad.

Durante años se sospechó que la agencia los había utilizado para introducir una puerta trasera que le permitiera descifrar datos cifrados. Ahora, los resultados apuntan a que esos números tienen un origen mucho más sencillo.

Claude resuelve un misterio de la NSA de hace 25 años

La historia se remonta a finales de los años noventa, cuando la NSA aportó datos matemáticos para un nuevo estándar de seguridad. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) lo adoptó en 2000. Esta tecnología se utiliza, entre otras cosas, para proteger el tráfico de internet, la información digital y los sistemas financieros.

Sin embargo, había algo extraño en aquel método de seguridad. La NSA había utilizado determinados números sin explicar cómo los había elegido. Esa falta de transparencia despertó la desconfianza de los expertos, que se preguntaban si la agencia los había seleccionado deliberadamente para facilitar que se vulnerara la protección.

Las revelaciones de Edward Snowden reforzaron posteriormente esas sospechas, al demostrar que la NSA había participado en intentos de debilitar la seguridad criptográfica. El NIST llegó incluso a retirar de sus recomendaciones otro método controvertido.

Durante años, los investigadores intentaron averiguar el origen de aquellos números. Revisaron documentos antiguos, contactaron con organismos públicos y buscaron pistas de empleados de la NSA que habían participado en el proceso. Pero no lograron dar con una explicación convincente.

La situación cambió de forma inesperada este mes. Un empleado de Anthropic encargó a una versión interna de Claude destinada a la investigación que estudiara el enigma. Sin proporcionarle las teorías previas sobre el origen de los números, dejó que el modelo buscara una explicación por su cuenta.

En menos de media hora, Claude encontró una respuesta sorprendente. Los números podían reproducirse con lrand48, un antiguo programa informático que genera números aparentemente aleatorios. Al utilizar como punto de partida marcas temporales de 1997 y 1998, el modelo logró reproducir los cálculos originales.

En el caso de P-256, un método de seguridad de uso extendido, Claude encontró una coincidencia exacta con el número publicado en el candidato número 1.842. También pudo determinar de la misma manera el origen de otros cuatro números.

El hallazgo sorprendió incluso al propio modelo. En el registro de su razonamiento, Claude se preguntó inicialmente si el resultado podía ser real, ya que, según la información de la que disponía, el misterio seguía sin resolverse.

Cuando comprobó que los cálculos eran correctos, el modelo expresó su sorpresa y afirmó que se trataba de un auténtico descubrimiento.

¿Qué implica el hallazgo para la seguridad?

El resultado reduce la probabilidad de que la NSA eligiera deliberadamente los números analizados para introducir una vulnerabilidad oculta. En cambio, todo apunta a que proceden de un programa informático ya existente cuyos cálculos ahora puede reproducir cualquiera.

Esto es relevante porque la falta de una explicación había alimentado la desconfianza durante años. Los expertos en seguridad conocían los números, pero no podían comprobar por qué la NSA había elegido precisamente esos.

Aun así, quedan preguntas sin respuesta. Los investigadores todavía no saben, por ejemplo, por qué el programa original descartó algunos números válidos. Tampoco está del todo claro cómo se determinaron otros componentes de los métodos de seguridad.

Según Anthropic, los usuarios de los estándares de seguridad afectados no necesitan realizar ningún cambio. El hallazgo no ha revelado una nueva vulnerabilidad, sino que ha aclarado una cuestión que llevaba años sin respuesta.

El hallazgo logra una recompensa de 36.864 dólares

Resolver el misterio también tenía una importante recompensa. En 2023, varios investigadores en criptografía ofrecieron 12.288 dólares a quien lograra averiguar de dónde procedían los enigmáticos números de la NSA.

La recompensa aumentaba a 36.864 dólares si el dinero se destinaba a una causa benéfica. Ahora que Claude ha resuelto el enigma, la totalidad de esa cantidad se donará a Internet Security Research Group.

Esta organización sin ánimo de lucro es la responsable de Let’s Encrypt, un servicio que ayuda a los sitios web a proteger sus conexiones mediante certificados de seguridad gratuitos.

El hallazgo tiene así una consecuencia adicional: además de resolver en menos de treinta minutos un enigma que llevaba un cuarto de siglo pendiente, el modelo de inteligencia artificial ha conseguido que se destinen decenas de miles de dólares a mejorar la seguridad de internet.

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